miércoles, 18 de abril de 2007

But beautiful

Love is funny, or it's sad,
Or it's quit, or it's mad,
It's a good thing, or it's bad...

But beautiful.

Beautiful to take a chance and if you fall, you fall
And I'm thinking I wouldnt mind at all.
Love is tearful, or it's gay,
It's a problem, or it's a play,
It's heartache either way...

But beautiful...

And I'm thinking if you were mine,
I'd never let you go
And that would be

But beautiful
I know,
Love is beautifull
I know.

(Johnny Burke / James van Heusen)

En la década de los cuarenta, el auge del swing y la guerra en Europa y en el Pacífico eran las notas color azul ultramarino y gris que decoraban el panorama público y privado americano. Dos años después del término de la II Guerra Mundial, un californiano y un neoyorkino arrimaban los extremos -en un futuro cercanísimo musicalmente opuestos: ya se estaba gestando el divorcio- del mapamundi americano. Estacionaron las partituras de los Bing Crosby y los Sinatra, y escribieron la de la canción que sin pretenderlo mejor supo retratarse a sí misma. La canción que mejor retrató a su género.

Posteriormente, inspiraría su estrofa a autores, a más artistas, del pentagrama y del lápiz y papel para dibujar o escribir. Geoff Dyer escribiría un trabajo gratificante, que es a la vez biografía, novela y discografía sobre jazz, y que en castellano podemos encontrar torpemente traducido bajo el título "Pero hermoso: un libro de jazz".

Con esta entrada abro este blog, dedicado a la música pero no sólo a la música, a los libros y a la literatura, a las revistas y a la televisión, a la pintura y a todo lo que se me ocurra. Pero sobre todo, ante todo y entre todo, al jazz.

"El jazz es divertido, o es triste, es reservado, o es furioso. Es una buena cosa, o es malo. Pero hermoso."

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